

Empecé a practicar Karate en Octubre de 1970. La razón por la cual comencé este camino fue porque vi a algunos de los chicos del grupo de amigos hacer unas patadas increíbles y les pregunté qué era eso que me había gustado tanto.
Hablé con mis padres y les dije que tenía ganas de empezar a practicar artes marciales, pero como no tenia buenas notas en el colegio no pude comenzar. Por eso me compré un libro y empecé a practicar por el libro hasta que mi papá le dijo a mi mamá que me llevara a una academia.
Una vez allí me ofrecieron de todo menos lo que estaba al final de la lista: Karate. Ahí fue cuando me empaqué en que yo quería practicar Karate, a pesar de que ni siquiera lo había visto. Finalmente empecé a practicar y nunca más dejé.
Algunos viejos de aquella época de cuando yo era cinturón amarillo dicen que estaba sentado en el escritorio de la academia cuando una vez dije que viajaría a Japón y que sería un Maestro de Karate. Y asi fue como pasó hasta el día de hoy.
El Karate es mi vida: el 16 de Octubre de 2008 son 38 años que lo practico. Este arte marcial me dio la posibilidad de conocer a mi esposa y de formar la familia que hoy tengo y que, además son alumnos mios. Qué más puedo decir...
Actualmente creo que la actividad ha cambiado mucho, ya no es lo que era, está globalizada. A pesar de eso, yo trato de mantener más de lo viejo que de lo nuevo que hoy se ve. Karate fue y deber seguir siendo un arte marcial con una faz deportiva no obligatoria. Es una actividad formativa con una historia muy antigua que debe ser preservada y pasada a quienes quieran aprenderla de la forma más pura posible.
Creo que las personas ya tienen algo adentro y ese algo se les va a manifestar cuando lleguen al lugar correcto en donde deberán hacerlo para el bien personal y tal vez en el futuro ayudar a otros a través de la enseñanza.
Actualmente tengo 50 años y cuento con 30 de práctica efectiva. No sé estar en Karate si no lo practico. Es por eso que sigo con mis tres clases semanales como alumno.