
Empecé la práctica del Aikido en Barcelona, a finales de 1989 con un profesor local. Me gradué de primer dan con Nabuyoshi Tamura sensei en 1993, sin embargo, ya me sentía atraída por el Aikido de Yoshimitsu Yamada sensei. Me sentía identificada con su práctica sincera y dinámica, así como por la actitud de sus alumnos durante la práctica. Viajé por primera vez a Nueva York en 1995 y considero que marcó el inició de mi relación con Yamada sensei. Aunque no tomé la decisión antes por la dificultad de seguir a un maestro afincado en otro continente, finalmente me desvinculé de forma oficial de Tamura sensei en 1999.
Nunca he sentido que me trataran mejor por ser mujer, al contrario, diría que algunos hombres disfrutan mostrando lo fuertes que son. En general diría que hombres y mujeres practican en armonía. No es tanto la diferencia de sexo como la diferencia de nivel: nage tiene la responsabilidad de analizar el nivel de uke. Referente a los Shihans, siempre he sentido que me han dado un trato equitativo y creo que he sido justamente correspondida por el esfuerzo realizado en el tatami.
No creo tener ninguna ventaja o desventaja como mujer. Por apuntar algo diría: Desventajas: quizás algunos hombres te ponen a prueba más frecuentemente. Ventajas: quizás el no tener tanta fuerza física te obliga a ser más técnica. Más sensibilidad a la hora de aplicar la técnica y psicología para tratar a los alumnos Pero en general diría que depende de cada persona y no tanto de ser mujer u hombre.
Para mí, que me dedico profesionalmente al Aikido, algunas veces lo más difícil es compaginar el hecho de vivir del Aikido y que, al mismo tiempo, sea mi pasión. Una vez escuché a Shibata sensei decir “demasiado Aikido es malo”. Es importante saber dosificarse y mantener la ilusión.
No puedes bajar la guardia, debes mantenerte activo y creativo para que la motivación de los alumnos no decaiga.
En 1999, por la necesidad de querer seguir a un shihan que no tenía representación oficial en Europa, y también por el mal funcionamiento de las instituciones oficiales en España.
Les diría que el Aikido es una actividad maravillosa, un compañero para toda la vida y que cualquiera puede practicarlo. Las limitaciones se las impone uno mismo.
¡Qué no saben lo que se pierden!